La idea de realizar las croquetas así, me la dio Brujix, del blog con Una tortillina con un huevo, donde vi unas croquetas de espinacas y bacalao. Si no conoceís aún su blog, os invito a que lo visiteis, porque no os va a defraudar.
Pues bien, yo las modifiqué un poco y este fue el resultado. La verdad es que Brujix, te debo agradecer la idea, porque en casa gustaron mucho.
Y hoy aprovecho este post y estas croquetas que estaban tan ricas para felicitar a mi madre, porque hoy es su cumple. Esta noche lo celebraremos en familia. Así que ¡muchas felicidades, mami!
INGREDIENTES
-1 bolsa de espinacas frescas ya limpias
- 1 bolsa de cuadraditos de queso curado
- 1/4 cebolla
- 3/4 litro de leche
- unas 4 ó 5 cucharadas de harina
- sal
- pan rallado
- 3 huevos
- aceite
ELABORACIÓN
- Troceamos las espinacas en trocitos pequeños y la cebolla también en trocitos. Echamos sal. Lo reogamos todo en una sartén con un poco de aceite.
- Cuando haya reogado todo bien, añadimos las cucharadas de harina y la cocinamos un poco.
- Iremos incorporando la leche poco a poco (yo usé menos de un litro leche). Luego podeís ir incorporando más leche o harina, dependiendo de lo espesa que queráis la bechamel.
- Cuando ya esté empezando a espesar, añadimos los cuadraditos de queso curado y mezclamos todo. El queso se irá deshaciendo.
- Una vez que hayamos dado la textura que queramos, la retiramos del fuego y la dejamos reposar.



La verdad es que quedaron riquísimas, aunque para la próxima vez me gustaría dejar la bechamel algo menos espesa, para que se queden algo más cremosas. No obstante, el resultado fue muy positivo.
Espero que os hayan gustado!
Buen finde y a ser felices!